lunes, 23 de enero de 2017

Trump ratifica estilo al responder por Twitter a marchas y criticar a medios

Autor: Fernando Fuentes

El mandatario primero fustigó las protestas con tono sarcástico y luego las defendió como parte de la democracia. En tanto, su jefe de gabinete denunció la “obsesión” de los medios con tratar de “deslegitimar” al Presidente.

Trump ratifica estilo al responder por Twitter a marchas y criticar a medios

Su afición a usar Twitter para comunicarse con sus seguidores y sus duros ataques a los medios de comunicación fueron la tónica durante la campaña electoral de Donald Trump. Y tras su llegada a la Casa Blanca parece que continuará siéndolo. Ello, porque el mandatario norteamericano recurrió este domingo a esa red social para responder a las masivas marchas en su contra que tuvieron lugar el sábado en EE.UU. y en varios países más. Todo esto mientras su equipo de gobierno intensificó las críticas a la prensa, a la que acusó de tratar de “deslegitimar” al Presidente.
Trump ofreció, sin embargo, reacciones contradictorias a las protestas en su contra, primero fustigándolas con tono sarcástico y luego defendiéndolas como parte de la democracia. “Vi que hubo unas protestas ayer, pero ¡tenía la impresión de que acabábamos de tener unas elecciones! ¿Por qué esta gente no votó? Las celebridades hacen mal a su causa”, tuiteó el mandatario a las 7:51 del domingo.
Apenas 95 minutos después, presentó un rostro más conciliador. “Las protestas pacíficas son un símbolo de nuestra democracia. Aun cuando yo no siempre estoy de acuerdo, reconozco los derechos de la gente a expresar sus opiniones”, escribió. Según The Associated Press, las reacciones contradictorias reflejan que el recién juramentado Presidente “no tiene intención alguna por el momento de modificar el tono incendiario que caracterizó su campaña, particularmente cuando se trata de sus opositores y de los medios de prensa”.
Opinión que comparte el cientista político del Dordt College, Jeff Taylor, quien dijo a La Tercera que Trump mantendrá sus enfrentamientos con la prensa. “No puede evitarlo. Es parte de su personalidad y filosofía”, comentó.
Según los analistas, el hecho de que Trump y su secretario de prensa, Sean Spicer arremetieran contra los medios por sus reportes sobre la cantidad de asistentes a la ceremonia de juramento fue una manera de intentar cambiar el foco de atención. Según France Presse, las imágenes de las masivas manifestaciones contra el Presidente transmitidas por los canales fueron seguidas luego por el debate sobre su “guerra contra los medios”, algo que suele agradar a sus seguidores.
“Fue la mayor audiencia que alguna vez acompañó una investidura. ¡Punto!”, dijo Spicer. “Estos intentos de reducir el entusiasmo de la inauguración son vergonzosos y erróneos”, agregó.
Mientras, el jefe de gabinete de Trump, Reince Priebus, denunció en una entrevista con el programa Fox News Sunday la “obsesión” de los medios con tratar de “deslegitimar la elección desde el día uno”. “No vamos a quedarnos de brazos cruzados y dejar que eso ocurra”, advirtió.
Al margen de la polémica, Priebus adelantó que Trump se centrará en su primera semana en el cargo en trabajar sobre comercio, inmigración y seguridad nacional, asuntos sobre los que es posible que emita órdenes ejecutivas en los próximos días.
Al respecto, el propio mandatario aseguró que comenzará a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con los líderes de Canadá y México, con los que se reunirá dentro de poco. “Nos reuniremos con el primer ministro de Canadá (Justin Trudeau) y con el Presidente de México (Enrique Peña Nieto) y comenzaremos las negociaciones relacionadas con el TLCAN”, declaró en un acto en la Casa Blanca.
(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/trump-ratifica-estilo-al-responder-twitter-marchas-criticar-medios/  y selección de Patric)

domingo, 22 de enero de 2017

Mujeres desafían a Trump con masivas marchas

Autor: Fernando Fuentes

En su primer día completo en la Casa Blanca, el mandatario enfrentó este sábado manifestaciones en su contra en varias ciudades de EE.UU. y del mundo. Trump, en tanto, participó en un oficio religioso, visitó la CIA y habló por teléfono con el Presidente de México.


En el llamado “Day-One” (Día Uno en funciones), el Presidente estadounidense Donald Trump participó este sábado de un oficio religioso, el último rito de la transición antes de abocarse de lleno a las tareas de gobierno. Pero a su regreso a la Casa Blanca desde la Catedral Nacional en Washington fue testigo, desde la ventana de su limusina, de la Marcha de las Mujeres convocada en defensa de sus derechos y en protesta por la investidura del republicano. La masiva manifestación en la capital estadounidense se replicó en otras ciudades del país y del mundo.
La avenida Independencia de Washington, una de las mayores de la ciudad, estaba repleta de manifestantes a lo largo de más de 1,5 km, y era imposible cruzarla, constató un periodista de France Presse. Los organizadores estimaron la multitud en unas 500.000 personas, el doble de los esperado. Entre los asistentes a la marcha pudo verse al ex secretario de Estado, el demócrata John Kerry, paseando con su perro y hablando con otros manifestantes.
La ciudad entera se convirtió en una marea de gorros rosas, los “pussy cat” (gatito), que son una respuesta al polémico comentario de Trump de que a las mujeres hay que tomarlas por sus partes íntimas (”pussy”, en inglés). Los carteles que portaban los manifestantes mostraban la amplia gama de causas progresistas que defendía la marcha: “Nosotros el pueblo somos más fuertes que el miedo”, “En las mujeres confiamos”, “La diversidad es estadounidense”, “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”, “Respeto para todos”.
Tras escuchar a varios oradores, algunos famosos como el cineasta Michael Moore -quien rompió una portada del diario de este sábado con la noticia de la investidura de Trump-, las cantantes Alicia Keys, Cher y Madonna -que dijo: “No tenemos miedo. No estamos solos. No retrocederemos”- o las actrices Scarlett Johansson, Ashley Judd y América Ferrera, los manifestantes intentaron marchar hasta cerca de la Casa Blanca.
Nutridas multitudes participaban en “marchas hermanas” en otras ciudades estadounidenses como Boston, Nueva York, Denver, Chicago y Los Angeles. En Nueva York participaron de la marcha las actrices Helen Mirren, Cynthia Nixon y Whoopi Goldberg. En Park City, Utah, Charlize Theron encabezó los cánticos de “el amor, no el odio, es lo que da grandeza a Estados Unidos”.
Los organizadores de la marcha dijeron que unas 2,5 millones de personas se registraron como participantes en más de 600 manifestaciones contra Trump realizadas en el extranjero. Entre las ciudades donde se realizaron protestas se contaban Berlín, París, Roma, Viena, Ginebra, Amsterdam, Estocolmo, Barcelona, Sydney y Copenhague, entre otras.
Visita a la CIA
Por su parte, luego de participar en el oficio religioso en la Catedral Nacional, donde acudió acompañado de la primera dama Melania Trump y del vicepresidente Mike Pence y su esposa Karen, Trump tendió un puente de reconciliación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), al realizar una visita a su sede en la que aseguró a sus empleados que estaba de su lado.
“Estoy con ustedes, 1.000%”, les dijo Trump. “Los amo y los respeto”, insistió, de pie delante de la famosa pared de la CIA en la que están grabadas estrellas que representan agentes caídos en sus funciones. En su primer acto oficial como Presidente, aseguró que “no hay nadie que tenga sentimientos más fuertes sobre la comunidad de inteligencia y la CIA que Donald Trump. No lo hay”.
Como ya hizo durante su campaña electoral, Trump volvió a atacar a los medios de comunicación, y afirmó que los periodistas que escriben sobre él “son algunas de las personas más deshonestas que existen en la tierra”.
De acuerdo con el nuevo mandatario, la prensa “hizo parecer que yo tengo un problema con la comunidad de inteligencia. Y solo quiero que sepan que ustedes son la primera visita que hago, es exactamente lo opuesto” de la versión sobre las tensiones.
Las relaciones entre Trump y la comunidad de inteligencia se tensaron inmediatamente después de la elección presidencial de noviembre, cuando varias de esas agencias indicaron que Rusia había interferido en la campaña para ayudar al republicano.
En tanto, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, sostuvo este sábado una conversación con Trump, en la que acordaron “encontrarse en un futuro cercano”, dijo la oficina de la Presidencia mexicana.
(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/mujeres-desafian-trump-masivas-marchas/  y selección de Patric)

sábado, 21 de enero de 2017

Los desafíos que enfrenta Trump

Autor: Cristina Cifuentes

El nuevo Presidente tendrá que cumplir su promesa de campaña de crear más trabajos y revitalizar la economía, algo que algunos analistas consideran que es una tarea muy difícil. Además, tendrá que definir la línea que seguirá su relación con potencias como China y Rusia.

Los desafíos que enfrenta Trump


Evitar otra recesión
Un sondeo de Gallup divulgado a comienzos de mes reveló que un 30% de los demócratas estadounidenses considera que la economía está “excelente” o “muy buena”, mientras que para los republicanos es “pobre”. Los analistas coinciden en que la situación ha mejorado. Sin ir más lejos, el desempleo alcanzó 4,7% en diciembre y la confianza de los consumidores va al alza. Sin embargo, el economista David Wessel del Brookings Institution, advirtió que la economía del país enfrenta problemas crónicos que el Presidente Donald Trump deberá hacer frente.
Por un lado, muchos trabajadores se encuentran marginados. Se estima que un 15% de los hombres entre 25 y 54 años no tiene trabajo, mientras que quienes tienen uno, sus sueldos están estancados durante años. Así un hombre con un trabajo a tiempo completo gana en promedio US$ 920 a la semana, que ajustado a la inflación es lo que un trabajador en similares condiciones ganaba en 1986. Wessel señala, además, que es preocupante la ralentización en el crecimiento. El ritmo de aceleración en la productividad es “malo” y entre 1995 y 2004 el crecimiento de la productividad era lo suficientemente rápido para doblar el promedio de los estándares de vida cada 25 o 30 años, mientras que ahora tomará 70 años.
El economista Nathan Vardi escribió en la revista Forbes que el plan económico de Trump va a llevar al país a una recesión mayor que la de los 80. “Un creciente déficit presupuestario, tasas de interés y el dólar golpearán la economía estadounidense y los mercados duramente”.
Conseguir más empleos
Durante la campaña, Donald Trump apeló a las clases trabajadoras, que no tienen trabajo o sus sueldos se han visto estancados, para conseguir su apoyo. Así, prometió que impulsará la economía para generar 25 millones de nuevos empleos en la próxima década. Para ello llamó a las multinacionales a invertir en Estados Unidos. En ese sentido, el martes, el gigante norteamericano del automóvil, General Motors (GM), y la cadena de supermercados Walmart, anunciaron multimillonarias inversiones en el país.
Según GM, por ejemplo, las inversiones en nuevos vehículos y tecnologías avanzadas generarían unos 1.500 empleos nuevos y 450 que serán desplazados desde plantas de México a fábricas de Estados Unidos. Eso y otras medidas permitirán generar unos 5.000 empleos en pocos años. En todo caso la empresa dijo que esas inversiones estaban programadas antes del llamado de Trump. El Presidente republicano ha prometido renegociar o directamente renunciar, al TLCAN, el tratado de libre comercio de su país con Canadá y México. Aseguró además que está dispuesto a gravar hasta en 35% las importaciones mexicanas, lo cual supondría un severo golpe para la industria del automóvil.
En un artículo, la revista Fortune plantea que el problema del desempleo en Estados Unidos es estructural y ya no se relaciona con los trabajos que se perdieron por los acuerdos con China, México u otros países, sino que ese daño ya se hizo hace años. Trump culpa a la “globalización”.
Elecciones locales
Las elecciones de medio mandato son un termómetro del gobierno de turno. Por ejemplo, en las primeras que enfrentó el mandatario Barack Obama en 2010, los demócratas perdieron 62 escaños en la Cámara de Representantes y luego de recuperar algunos puestos en las presidenciales de 2012, perdieron 13 en 2014, en su segundo mandato. El Partido Republicano perdió 12 escaños en la Cámara en 1982, durante la era de Ronald Reagan y los demócratas perdieron 52 en 1994 con Bill Clinton. Según la agencia Bloomberg, considerando lo polarizante que ha sido el Presidente Donald Trump y sus niveles de rechazo, se cree que el Partido Republicano perderá una gran cantidad de asientos en las elecciones de medio mandato en 2018, hasta el punto que muchos pronostican que los demócratas podrían lograr la mayoría en la Cámara Baja. El sitio web Salon señaló que para que este partido vuelva a ganar la Presidencia, primero debe recuperar el Congreso, algo que ya tienen bastante claro. Según el portal, los líderes del partido ya comenzaron a reunirse con donantes para diseñar una estrategia para las elecciones de 2018 y 2020. Mientras que Obama ya comprometió su respaldo. En todo caso, el camino no es fácil para estos últimos, porque tienen que enfrentar el cambio en el mapa electoral de 2010 producto de las cifras del censo, el que favoreció a los republicanos y que se mantendrá por 10 años. Además, en el Senado los republicanos van a defender ocho escaños, mientras que los demócratas tienen que defender 23.
Cambios agenda interna
Basándose en sus declaraciones, el gobierno de Trump debería provocar un cambio en la agenda política de Estados Unidos en materia de inmigración, Acta de Salud, la Corte Suprema, infraestructura y energía. Así como también en los impuestos, el presupuesto y la seguridad social. El Partido Republicano ya comenzó a trabajar para derogar el Acta de Salud, conocido como Obamacare, aunque el diario The Wall Street Journal señala que “la tarea de revisar un extenso programa social de seis años está siendo engorroso”. Esto porque, entre otras razones, el partido se tiene que unificar en un plan único. Por otro lado, Trump ha dicho que quiere nominar la vacante del juez Antonin Scalia en la Corte Suprema en las primeras dos semanas de mandato y de esta forma recuperar la mayoría republicana en esta Corte, que ahora se encuentra dividida. Respecto de su lucha migratoria, uno de los primeros desafíos que conllevará gran tensión política, se refiere al programa que entrega permisos de trabajo y evita la deportación a cerca de 750 mil jóvenes que llegaron a Estados Unidos de forma ilegal cuando eran niños, conocidos como los dreamers (soñadores). El mandatario prometió terminar con el programa.
Trump prometió impulsar la economía mediante la construcción de carreteras, puentes y telecomunicaciones, para lo que se invertiría US$ 1 billón, pero antes debe convencer a los republicanos que siempre criticaron el gasto durante los mandatos de Obama para que ahora aprueben un paquete de estímulo sin que se engrose el déficit presupuestario.
Las relaciones con China
La postura de Donald Trump hacia China ya se conocía incluso antes de que decidiera llegar a la Casa Blanca. “China es nuestro enemigo, ellos nos quieren destruir”, escribió en Twitter en 2011. Y como Presidente electo dijo que el estatus de Taiwán podía ser objeto de negociación, lo que significaría una ruptura con una política de larga data, ya que Estados Unidos tiene vínculos formales con China en lugar de con Taiwán, que Beijing considera una provincia separatista. Ante eso, el periódico estatal chino China Daily criticó los comentarios hechos por Trump sobre la política de “una sola China”. Según la BBC, Trump incluso ha señalado que quiere imponer aranceles de hasta 45% a los productos chinos con la esperanza de que los procesos de producción regresen a su país. Todo eso han sido señales que despertaron las preocupaciones de que bajo su mandato se produzca una guerra comercial entre ambos países. “Las señales iniciales no son buenas”, dijo al diario The Guardian, Minxin Pei, profesor en el Claremont McKenna College en California y autor del libro China’s Crony Capitalism. Así, la primera prueba verdadera para la relación, según los analistas, puede llegar en abril, cuando el Tesoro de Estados Unidos publique su reporte sobre la divisa china. Trump ha dicho varias veces que China ha devaluado su moneda para socavar los precios globales de las exportaciones.
Por otro lado, el Banco de China tiene el título de una deuda de US$ 950 millones por un edificio en Nueva York, uno de cuyos propietarios es Donald Trump.
Política exterior
Si bien parte de su política exterior se ha podido vislumbrar de sus comentarios en Twitter, gran parte de su opinión la ofreció en una reciente entrevista conjunta a los diarios The Times de Reino Unido y Bild de Alemania. En ella se refirió al rol de la OTAN, la que consideró “obsoleta” y ofreció un respaldo al proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea, al señalar que firmaría un acuerdo de libre comercio con ese país rápidamente. Sin embargo, es su relación con Rusia y con el Presidente Vladimir Putin lo que ha causado mayor preocupación. Por un lado, el mandatario ha expresado su simpatía por su homólogo ruso. Además, un reporte de la Agencia de Seguridad Nacional reveló la influencia que había tenido Rusia en las elecciones del año pasado. También se filtró un supuesto informe de inteligencia que se señala que Rusia tendría material sexualmente comprometedor sobre Trump.
Su relación con la canciller alemana, Angela Merkel, será otros de sus desafíos. En la entrevista señaló que siente un gran respeto por ella, aunque criticó su política de apertura a los refugiados durante la crisis migratoria de 2015. A juicio de Trump fue un grave error haber permitido que se quedaran en el país.
El nuevo Presidente tendrá que hacer frente a la guerra en Siria, la presencia del Estado Islámico y el conflicto en Irak. Hasta el momento no ha especificado cuál será su política, porque -ha dicho- no quiere cometer el error de su antecesor, Barack Obama.
(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/los-desafios-enfrenta-trump/  y selección de Patric

viernes, 20 de enero de 2017

Conozca el gabinete que designará Donald Trump

Desde la Secretaría de Estado hasta el Fiscal General, estos son los candidatos
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MIAMI, Estados Unidos.- Con Donald Trump electo para presidente de EE.UU. durante los próximos cuatro años, la designación de sus ministros es uno de los temas que surge a continuación. ¿Quiénes estarán en el gabinete del mandatario republicano?
El gabinete de gobierno estadounidense se divide en quince departamentos que van desde Asuntos de Veteranos hasta el Tesoro. La rama ejecutiva posee asimismo varias administraciones, consejos y oficinas a través de las cuales ejerce el poder. Donald Trump gobernará teniendo como vicepresidente a Mike Pence, exgobernador del estado de Indiana.
De acuerdo a Politico.com, el gabinete de Donald Trump quedaría conformado de la manera siguiente:
Secretaría de Estado: Newt Gingrich, ex portavoz de la Cámara de Representantes y uno de los principales partidarios de Trump durante la campaña de este último, es uno de los principales candidatos al cargo. Su competidor es el senador por Tennessee Bob Corker, actual presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Trump también estaría considerando al ex embajador de EE.UU. ante Naciones Unidas, John Bolton.
Secretaría del Tesoro: El propio Donald Trump ha indicado que quiere dar el puesto a su financiero, Steven Mnuchin, un veterano de la compañía Goldman Sachs que actualmente trabaja como presidente y jefe ejecutivo para la firma privada Dune Capital Management.
Secretaría de Defensa: Entre los funcionarios que designaría Trump para el cargo está el senador Jeff Sessions (republicano por Alabama), así como el ex consejero de Seguridad Nacional Stephen Hadley y el exsenador Jim Talent (republicano por Missouri).
Uno de los confidentes de Trump, el teniente general retirado Mike Flynn, antiguo director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, necesitaría un permiso del Congreso para convertirse en secretario de Defensa, dado que la ley requiere que los oficiales retirados esperen siete años antes de convertirse en líderes civiles del Pentágono.
Otros como el representante californiano Duncan Hunter podría estar en la lista de candidatos.
Secretaría del Interior: Para esta cartera están Forrest Lucas, de 74 años y cofundador de Lucas Oil, así como el capitalista de riesgo Robert Grady. Donald Trump Jr. también estaría interesado en el trabajo.
Sarah Palin es también una candidata a este ministerio, que incluye candidatos como el exgobernador de Arizona Jan Brewer, la gobernadora de Oklahoma Mary Fallin, la representante por Wyoming Cynthia Lummis y el magnate petrolero Harold Hamm.
Secretaría de agricultura: Son varios los nombres considerados por Donald Trump aquí. Sid Miller, actual secretario de Agricultura en Texas, es uno de los señalados pero también se trata de un hombre polémico que atacó groseramente a Hillary Clinton durante la contienda presidencial.
Entre las posibilidades también están: el gobernador de Kansas, Sam Brownback; Dave Heineman, gobernador de Nebraska; Sonny Perdue, exgobernador de Georgia; el exgobernador de Texas, Rick Perry; también está Charles Hebster, donante republicano y líder en el comercio agrícola; por último Mike McCloskey, ejecutivo de la industria láctea en Indiana.
Secretaría de comercio: Aquí se cuenta al inversionista Wilbur Ross. Además, el empresario Dan DiMicco está en los posibles nominados.
Trump se dice que también estaría considerando el exgobernador de Texas, Rick Perry, el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee e incluso el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, para el trabajo.
Secretaría de trabajo: Un posible nombre es Victoria Lipnic, Comisionada de Igualdad de Oportunidades desde 2010 que también sirvió como una de las subsecretarias de Trabajo de las normas de empleo desde 2002 hasta 2009.
Secretaría de Salud y Servicios Humanos: El gobernador de Florida, Rick Scott, el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich y Ben Carson, ex candidato presidencial republicano. Carson ha recibido la mayor atención últimamente por el HHS, incluso desde el propio Trump.
Así también está Rich Bagger, el director ejecutivo del equipo de transición Trump y el ex ejecutivo farmacéutico que dirigió muchas de las reuniones de este otoño con los donantes de la industria de la salud y ejecutivos.
Secretaría de Energía: El CEO de Continental Resources, Harold Hamm, durante mucho tiempo se ha considerado como el principal candidato. Hamm, un multimillonario de Oklahoma que ha sido amigo de Trump durante años, ha sido la principal influencia en la política energética de Trump durante la campaña.
El capitalista de riesgo Robert Grady también es visto como un candidato, aunque también podría estar en línea para el Departamento de Interior.
Secretaría de Educación: Trump ha expresado que no prestará mucha atención a este departamento e incluso ha planteado su supresión.
Sin embargo, entre aquellos que pueden estar en la lista es Ben Carson, el neurocirujano retirado que iba en contra de Trump en las primarias y que más tarde ratificó la candidatura presidencial republicana. Otra posible secretario de educación bajo Trump es William Evers, investigador de la Hoover Institution que trabajó en cuestiones de educación para el equipo de transición Trump. Evers trabajaba en el Departamento de Educación durante la administración Bush y sirvió como asesor de la entonces secretaria de Educación, Margaret Spellings.
Secretaría de asuntos de veteranos: El nombre más mencionado es Jeff Miller, presidente de Asuntos de Veteranos en la Cámara de Representantes.
Secretaría de Seguridad Interna: David Clarke, el Sheriff conservador del condado de Milwaukee, Wisconsin, es un posible candidato.
Fisícalía General: En la nómina podrían estar el antiguo alcalde Nueva York Rudy Giuliani. Chris Christie es otro de los candidatos a este puesto, aunque podría verse comprometido por el escándalo de Bridgegate. Por último, la Fiscal General de la Florida, Pam Bondi, también se podría considerar una candidata.
Administración de la Agencia de Protección Ambiental: Trump ha llamado a eliminar la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), pero recientemente cambió su posición al respecto, diciendo que va a “reenfocar a la EPA en su misión principal de asegurar un aire limpio, así como agua de beber limpia y saludable para todos los estadounidenses”.
Myron Ebell, un escéptico del cambio climático que se está en el grupo de trabajo de la EPA para el equipo de transición de Trump, es visto como un candidato principal para dirigir la agencia. Ebell, un funcionario del Competitive Enterprise Institute, ha sido objeto de críticas de los grupos ecologistas por sus posturas sobre el calentamiento global. El capitalista de riesgo Robert Grady es también un competidor.
Otros candidatos potenciales: Joe Aiello, Director del Departamento de División de Seguridad Ambiental y Control de Calidad de Protección Ambiental de Nueva Jersey; Carol Comer, comisionado del Departamento de Gestión Ambiental, que fue designado por Mike Pence en Indiana; y Leslie Rutledge, el fiscal general de Arkansas y un retador principal de regulaciones de la EPA en el estado.

LA AGENDA DE TRUMP EN EL DIA DE SU INVESTIDURA


TRAMP LLEGO AL SERVICIO RELIGIOSO PREVIO A LA JURA


TRUMP ASISTE A MISA EN WASHINGTON PREVIO A INVESTIDURA PRESIDENCIAL


jueves, 12 de enero de 2017

Las definiciones de Donald Trump ante la prensa

 Autor: Constanza Cruz D. y Constanza Morales


El Presidente electo dio hoy su primera conferencia de prensa en seis meses. Fiel a su estilo, no se guardó nada y por primera vez reconoció el rol de Rusia en los ciber ataques durante la campaña.


Se esperaba que la primera conferencia de prensa que el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, realizaba en seis meses traería novedades. Y así fue. Desde la Torre Trump, el Presidente electo desplegó hoy su conocido estilo, no tuvo pelos en la lengua para enfrascarse en breves disputas con los periodistas, pero también respondió con franqueza las dudas de la prensa local. Las versiones de que moderaría su estilo tras su elección fueron desmentidas al aparecer nuevamente el tono arrogante que había exhibido en la campaña. Muchos, sin embargo, agradecieron escuchar su voz y no quedarse con sus escuetos, pero constantes mensajes en Twitter.
A casi una semana de que asuma la Casa Blanca, el próximo viernes 20 de enero, Trump comenzó su rueda de prensa criticando a los medios. Y de inmediato desmintió un segmento del informe de investigación que le presentaron los jefes de inteligencia la semana pasada, en el que se concluía que Rusia había intervenido en la campaña a su favor. En ese documento, que se filtró el martes, se sostiene además que Rusia tiene información comprometedora del Presidente electo sobre un viaje que realizó a Moscú y que el Kremlin podría usar en su contra como chantaje.
“Son noticias falsas, eso nunca pasó”, dijo Trump. “Creo que es escandaloso que se permita que esta información se filtre”, aseguró. “Un grupo de opositores se juntó, gente enferma y produjeron esta basura”, añadió. Rusia también negó los hechos. Trump, eso sí, agradeció a los medios que no lo publicaron. “Tengo un gran respeto por las noticias, por la libertad de prensa y todo eso, pero les diré que había algunas organizaciones de noticias … que (antes) eran tan profesionales”, añadió.
Por eso Trump se desquitó con un periodista de CNN. Se negó a darle la palabra y le dijo que no fuera “grosero”. “Ustedes son noticias falsas” y “tu organización es terrible”, le dijo.
Aquí, los puntos más importantes de su diálogo con la prensa:
* Rusia

Por primera vez, Trump dijo que creía que los agentes rusos habían hackeado al Comité Nacional Demócrata durante las elecciones presidenciales. “En cuanto al hackeo, creo que fue Rusia”, dijo cuando le preguntaron quién era el responsable por dar a conocer una serie de correos electrónicos de los demócratas durante la campaña. Después agregó que “también somos hackeados por otros países y personas”.
Trump anunció que cuando asuma el poder formará un equipo que en un plazo de 90 días se encargará de llevar a cabo un plan que le permita evitar estas acciones ilegales. Prometió que esto no volvería a ocurrir.
Hasta hace algunas semanas, el Presidente electo se había mostrado reacio a creer en las denuncias de la Casa Blanca que indicaban que Moscú estuvo detrás de los ciberataques que pudieron haberlo beneficiado.
En cuanto al rol de Vladimir Putin en los ciberataques, Trump dijo que “no debería hacerlo. No debería haberlo hecho”. De todos modos, dijo que “si a Putin le agrada Donald Trump, yo considero eso un activo, no una desventaja, porque tenemos una relación horrible con Rusia”.
El mandatario electo también volvió a acusar a los demócratas de haber permitido el ciberataque. “El Comité Nacional Demócrata estaba abierto a ser hackeado”, sostuvo. Según el Presidente electo, también quisieron perpetrar ciberataques contra los republicanos, pero no lo lograron.
“Rusia puede ayudarnos a luchar contra el Estado Islámico”, dijo en la rueda de prensa. “¿Creen que Hillary Clinton habría sido más dura con Putin que yo? ¿Hay alguien en esta sala que crea eso? Por favor…”, agregó.
* Muro con México
Tal como dijo hace algunos días, el Presidente electo señaló que el muro en la frontera con México, una de sus promesas de campaña más emblemáticas, será construido apenas llegue a la Casa Blanca. “Podría esperar como un año y medio hasta que finalicen la negociaciones con México. Pero no quiero esperar. Comenzaremos a construir (en cuanto asuma)”, prometió. Además, insistió en que México reembolsará a EE.UU. por el muro. “Nos devolverán el costo, ya sea a través de un impuesto o como un pago”, dijo. “Aunque es menos probable que sea un pago”, añadió.
Trump ha mencionado en el pasado la posibilidad de aplicar un impuesto a las remesas que los inmigrantes envían a sus familias en México. El Presidente electo incluso dijo que el futuro Vicepresidente, Mike Pence, ya trabaja con varias agencias y con el Congreso para aprobar el financiamiento del muro y comenzar su construcción.
* Economía
Luego de atacar duramente al sector automotor la semana pasada, ahora Donald Trump tiene un nuevo blanco en la mira: la industria farmacéutica. En la conferencia agradeció los recientes anuncios de Ford y Fiat Chrysler sobre futuras inversiones en el país y aseguró que otros rubros también retornarán. “Tenemos que lograr que nuestra industria farmacéutica vuelva”, afirmó. A su juicio, este sector “ha sido desastroso”, ya que las compañías “se están yendo a diestra y siniestra. Ellas entregan los medicamentos, pero no los hacen acá”.
El futuro jefe de Estado republicano también prometió crear nuevos procedimientos de licitación dentro de este mercado. “Somos el mayor comprador de medicamentos en el mundo, pero no licitamos de manera apropiada y lo vamos a empezar a hacer y vamos a ahorrar miles de millones de dólares”, declaró.
Tras sus comentarios, el Índice de Biotecnología del Nasdaq se desplomó 3%.
Trump reiteró que las compañías que envíen productos desde México deberán pagar “un gran impuesto fronterizo” y mantuvo su compromiso de crear millones de puestos de trabajo. “Voy a ser el mayor productor de empleos que Dios jamás creó y lo digo en serio. Voy a trabajar muy duro en eso”, sostuvo.
* Obamacare
“¡Finalmente!”, respondió Trump, aliviado de que por fin le preguntaran por el Obamacare, la Ley de Salud Asequible implementada por Barack Obama en 2012, que quiere desmantelar.
Donald Trump aseguró que reemplazaría el sistema de salud “casi simultáneamente”, a pesar de que dentro del Partido Republicano aún se debate sobre una alternativa factible para reemplazarlo. “Será menos costosa y mucho mejor”, prometió. Pero al ser consultado respecto de cuál es el plan de su gobierno, no fue muy específico. Sólo dijo: “Vamos a tener un cuidado de salud que se preocupe de este país”.
* Otros anuncios
En su presentación, Trump señaló que pretende dar a conocer a su nominado para llenar la vacante de la Corte Suprema a las dos semanas de haber llegado a la Casa Blanca. Además, ante la consulta de si dará a conocer sus declaraciones de impuesto, aseguró que no ha cambiado de parecer. Es decir, no. En ese sentido, dijo que a la mayoría de los estadounidenses este tema realmente no les importa.

(Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/las-definiciones-donald-trump-ante-la-prensa/  y selección de Patric)

miércoles, 11 de enero de 2017

Último discurso de Barack Obama en español

Transcripción completa del último mensaje público como presidente de Estados Unidos oficiado el 10 de enero


Es bueno estar en casa. Mis conciudadanos, Michelle y yo nos sentimos conmovidos por todos los buenos deseos que hemos recibido en las últimas semanas. Pero esta noche, es mi turno para decir gracias. Ya sea cuando nuestras posturas hayan coincidido o cuando no hayamos estado de acuerdo en lo absoluto, mis conversaciones con ustedes, el pueblo estadounidense - en salones y escuelas; en las granjas y en las fábricas; en los comedores y en puestos avanzados - son lo que me han mantenido honesto, inspirado, y motivado. Cada día, aprendí de ustedes. Ustedes me hicieron un mejor presidente, me hicieron un mejor hombre.
Vine por primera vez a Chicago poco después de cumplir 20 años, cuando aún intentaba averiguar quién era; buscando un propósito para mi vida. Fue en los barrios no lejos de aquí donde empecé a trabajar con grupos de la iglesia a las sombras de los molinos de acero cerrados. Fue en estas calles donde fui testigo de la fuerza de la fe y la dignidad tranquila de los trabajadores ante las dificultades y la pérdida. Aquí es donde aprendí que el cambio sólo ocurre cuando la gente se involucra, se compromete y se une para exigirlo.
Después de ocho años como Presidente, sigo creyendo eso. Y no es sólo mi opinión. Es el corazón de nuestra idea estadounidense - nuestro osado experimento de autonomía.

Es la convicción de que todos somos creados iguales, dotados por nuestro Creador de ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es la insistencia en que estos derechos, aunque son evidentes, nunca se han aplicado de forma automática; que nosotros, el pueblo, mediante el instrumento de nuestra democracia, podemos formar una unión más perfecta.
Este es el gran don que nuestros fundadores nos dieron. La libertad de perseguir nuestros sueños individuales a través de nuestro sudor, trabajo e imaginación, y el imperativo de luchar juntos para lograr un bien mayor.

Durante 240 años, el llamado de nuestra nación a la ciudadanía le ha dado trabajo y propósito a cada nueva generación. Es lo que llevó a los patriotas a elegir la república sobre la tiranía, a los pioneros a irse al oeste, a los esclavos a desafiar aquel precario ferrocarril para conseguir la libertad. Es lo que atrajo a inmigrantes y refugiados desde más allá de los océanos y el Río Bravo, impulsó a las mujeres a luchar por el voto, estimuló a los trabajadores a organizarse. Por eso nuestros soldados dieron sus vidas en la playa Omaha y en Iwo Jima; en Irak y Afganistán - y es por eso que hombres y mujeres desde Selma hasta Stonewall estaban preparados para dar las suyas.

Eso es lo que queremos decir cuando decimos que Estados Unidos es excepcional. No es que nuestra nación haya sido impecable desde el inicio, sino que hemos demostrado la capacidad de cambiar y mejorar la vida de aquellos que vienen después.
Es cierto, nuestro progreso ha sido desigual. La labor de la democracia siempre ha sido difícil, polémica y a veces sangrienta. Por cada dos pasos adelante, a menudo se siente que damos un paso atrás. Pero el largo recorrido de Estados Unidos ha sido definido por el movimiento de avance, por una constante ampliación de nuestro credo constitucional para aceptar a todos, y no sólo a unos cuantos.
Si les hubiera dicho hace ocho años que Estados Unidos saldría de una gran recesión, restablecería nuestra industria automotriz, y daría pie al período más largo de creación de empleos en nuestra historia… si les hubiera dicho que abriríamos un nuevo capítulo con el pueblo cubano, cerraríamos el programa nuclear de Irán sin disparar un tiro y eliminaríamos al cerebro de los atentados del 11 de septiembre…si les hubiera dicho que íbamos a conseguir la igualdad en el matrimonio y garantizaríamos el derecho al seguro de salud para otros 20 millones de nuestros conciudadanos - ustedes podrían haber dicho que estábamos apuntando demasiado alto.
Pero eso es lo que hicimos. Eso es lo que ustedes hicieron. Ustedes fueron el cambio. Ustedes respondieron a las esperanzas de las personas y, por ustedes, en casi todos los aspectos, Estados Unidos es un lugar mejor, más fuerte de lo que era cuando empezamos

En diez días, el mundo será testigo de un sello distintivo de nuestra democracia: la transferencia pacífica del poder de un presidente elegido libremente al siguiente. Le prometí al presidente electo Trump que mi administración garantizaría una transición sin problemas, los mismo que el presidente Bush hizo por mí. Porque a todos nos corresponde asegurarnos de que nuestro gobierno pueda ayudarnos a superar los numerosos desafíos que enfrentamos.
Tenemos lo que necesitamos para hacerlo. Después de todo, seguimos siendo la nación más rica, más poderosa, y más respetada del mundo. Nuestra juventud y nuestro ímpetu, nuestra diversidad y apertura, nuestra ilimitada capacidad de riesgo y reinvención significan que el futuro debe ser nuestro.
Pero este potencial sólo se hará realidad si nuestra democracia funciona. Sólo si nuestra política refleja la decencia de nuestro pueblo. Sólo si todos nosotros, independientemente de nuestra afiliación política o interés particular, ayudamos a restaurar el sentido de propósito común que tanto necesitamos en este momento.
Eso es en lo que quiero enfocarme esta noche - el estado de nuestra democracia.
Debemos entender que la democracia no exige la uniformidad. Nuestros fundadores discutieron y se comprometieron, y esperaban que nosotros hiciéramos lo mismo. Pero sabían que la democracia sí exige un sentido básico de la solidaridad - la idea de que, a pesar de todas nuestras diferencias externas, estamos todos juntos en esto; que avanzamos o fracasamos como uno sólo.

Ha habido momentos a lo largo de nuestra historia que amenazaron con romper esa solidaridad. El comienzo de este siglo fue uno de esos momentos. Un mundo cada vez más pequeño, la creciente desigualdad; el cambio demográfico y el fantasma del terrorismo - estas fuerzas no sólo han puesto a prueba nuestra seguridad y prosperidad, sino nuestra democracia. Y la forma en que enfrentemos estos desafíos para nuestra democracia determinará nuestra capacidad para educar a nuestros hijos, crear buenos empleos y proteger nuestra patria.
En otras palabras, determinará nuestro futuro.
Nuestra democracia no funcionará sin el conocimiento de que todo el mundo tiene oportunidades económicas. Hoy en día, la economía está creciendo nuevamente; los salarios, los ingresos, los valores de las viviendas, y las cuentas de jubilación están aumentando de nuevo; la pobreza está disminuyendo de nuevo. Los ricos están pagando una parte más justa de los impuestos, incluso en momentos en que el mercado de valores está rompiendo récords. La tasa de desempleo está cerca de su nivel más bajo en diez años. La tasa de no asegurados nunca ha sido menor. Los costos del cuidado de la salud están aumentando al ritmo más lento en 50 años. Y si alguien puede idear un plan que sea manifiestamente mejor que las mejoras que le hemos hecho a nuestro sistema de atención de la salud - que cubre a tantas personas a un menor costo - voy a apoyarlo públicamente.
Después de todo, ése es el motivo por el cual servimos - para mejorar la vida de las personas, no empeorarla.
Pero a pesar de todo el verdadero progreso que hemos logrado, sabemos que no es suficiente. Nuestra economía no funciona tan bien o crecen tan rápidamente cuando unos pocos prosperan a costa de una creciente clase media. Pero la cruda desigualdad también es corrosiva para nuestros principios democráticos. Mientras que el uno por ciento superior ha amasado una parte mayor de la riqueza y los ingresos, muchas familias, en el interior de las ciudades y condados rurales, han quedado atrás - el trabajador despedido de la fábrica; la camarera y trabajador de la salud que luchan para pagar las cuentas - convencidos de que el juego está amañado en contra de ellos, que su gobierno sólo sirve a los intereses de los poderosos - una receta para más cinismo y polarización en nuestra política.

No hay soluciones rápidas a esta tendencia de largo plazo. Estoy de acuerdo en que nuestro comercio debe ser justa y no sólo libre. Pero la próxima ola de desarticulación económica no vendrá del extranjero. Vendrá del ritmo trepidante de la automatización que volverá obsoletos muchos buenos empleos de clase media.
Y, entonces, debemos forjar un nuevo pacto social - para garantizarles a todos nuestros hijos la educación que necesitan; para darles a los trabajadores la facultad de sindicalizarse por mejores salarios; para actualizar la red de seguridad social para reflejar la manera en que vivimos ahora y hacer más reformas al código tributario para que las empresas y los individuos que obtienen el máximo provecho de la nueva economía no eludan sus obligaciones para con el país que hizo posible su éxito. Podemos discutir sobre la mejor manera de lograr estos objetivos. Pero no podemos descuidarnos respecto a los objetivos en sí mismos. Si no creamos oportunidades para todos, el descontento y la división que han obstaculizado nuestro progreso se agudizarán en los años venideros.
Hay una segunda amenaza para nuestra democracia - una que es tan antigua como nuestra propia nación. Después de mi elección, se hablaba de una nación post-racial. Esa visión, por bien intencionada que haya sido, nunca fue realista. La raza sigue siendo una fuerza potente y a menudo divisoria en nuestra sociedad. He vivido el tiempo suficiente para saber que las relaciones raciales son mejores que lo que eran diez o veinte o treinta años atrás - se puede ver no sólo en las estadísticas, sino en las actitudes de los jóvenes estadounidenses de todo el espectro político.
Pero no estamos donde debemos estar. Todos tenemos más trabajo que hacer. Después de todo, si cada cuestión económica se enmarca como una lucha entre una clase media blanca trabajadora y las minorías indignas, entonces los trabajadores de la más diversa índole terminarán luchando por migajas mientras los ricos se retiran aún más en sus enclaves privados. Si nos abstenemos de invertir en los hijos de inmigrantes, sólo porque no se parecen a nosotros, disminuyen las perspectivas de nuestros propios hijos - porque esos niños morenos representarán una mayor proporción de la fuerza laboral de Estados Unidos. Y nuestra economía no tiene que ser un juego de suma cero. El año pasado, los ingresos aumentaron para todas las razas, todas las edades, tanto para los hombres como para las mujeres.

En lo adelante, debemos respetar las leyes contra la discriminación - en la contratación, en la vivienda, en la educación y en el sistema de justicia penal. Eso es lo que nuestra Constitución y nuestros más altos ideales requieren. Pero las leyes por sí solas no serán suficientes. Los corazones deben cambiar. Si queremos que nuestra democracia funcione en esta nación cada vez más diversa, cada uno de nosotros debe tratar de seguir los consejos de uno de los grandes personajes de la ficción estadounidense, Atticus Finch, quien dijo que "uno no entiende a los demás hasta que no considera las cosas desde su punto de vista ... hasta que no se mete bajo su piel y camina con ella por la vida".
Para los negros y otras minorías, que significa unir nuestras propias luchas por justicia a los desafíos que mucha gente en este país enfrenta - los refugiados, los inmigrantes, los pobres de las zonas rurales, las personas transgénero, Americana y también el hombre blanco de mediana edad quien desde el exterior puede parecer que tiene todas las ventajas, pero quien ha visto su mundo trastocado por los cambios económicos, culturales, y tecnológicos.
Para los norteamericanos blancos, significa reconocer que los efectos de la esclavitud y Jim Crow no desaparecieron repentinamente en los años 60; que cuando los grupos minoritarios expresan descontento, no están simplemente practicando el racismo inverso o la corrección política; que cuando protestan de forma pacífica, no están exigiendo un trato especial, sino la igualdad de trato que nuestros fundadores prometieron.

Para los estadounidenses nativos, significa recordar que los estereotipos acerca de los inmigrantes de hoy se dijeron, casi palabra por palabra, sobre los irlandeses, italianos y polacos. Estados Unidos no se debilitó por la presencia de estos recién llegados; ellos adoptaron el credo de esta nación, y éste se fortaleció.

Así que, independientemente del lugar que ocupemos; tenemos que esforzarnos más; empezar con la premisa de que cada uno de nuestros conciudadanos ama a este país tanto como nosotros; que valora el trabajo y la familia como nosotros; que sus hijos son tan curiosos, ilusionados y dignos de amor como los nuestros.
Nada de esto es fácil. Para muchos de nosotros, es más seguro refugiarnos en nuestras propias burbujas, ya sea en nuestros barrios o campus universitarios o lugares de culto o nuestros medios sociales, rodeados de personas que son como nosotros y comparten la misma perspectiva política y nunca rebaten nuestros supuestos. El aumento del partidismo manifiesto, el aumento de la estratificación económica y regional, la fragmentación de nuestros medios de comunicación en canales para todos los gustos - todo esto hace que esta gran separación parezca natural, incluso inevitable. Y cada vez más, estamos tan seguros en nuestras burbujas que sólo aceptamos información, ya sea verdadera o no, que se adapte a nuestras opiniones, en lugar de basar nuestras opiniones sobre las pruebas que existen.
Esta tendencia representa una tercera amenaza para nuestra democracia. La política es una batalla de ideas; en el curso de un debate saludable, priorizamos objetivos diferentes, y los distintos medios para alcanzarlos. Pero sin una base común de hechos; sin la voluntad de admitir nueva información y reconocer que el oponente tiene razón, y que la ciencia y la razón son importantes, seguiremos hablando sin entendernos, haciendo que los puntos en común y el compromiso sean imposibles.
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¿Cómo pueden los funcionarios electos debatir tan apasionadamente sobre los déficits cuando nos proponemos gastar dinero en la educación preescolar para los niños, pero no cuando estamos reduciendo los impuestos a las empresas?
Barack Obama


 ¿No es eso parte de lo que hace la política tan desmoralizante? ¿Cómo pueden los funcionarios electos debatir tan apasionadamente sobre los déficits cuando nos proponemos gastar dinero en la educación preescolar para los niños, pero no cuando estamos reduciendo los impuestos a las empresas? ¿Cómo podemos excusar los lapsos éticos en nuestro propio partido, pero saltar cuando el otro partido hace lo mismo? No es solo deshonesto, esta separación selectiva de los hechos es contraproducente. Porque como mi madre me decía, la realidad siempre te alcanza.
Tomemos, por ejemplo, el desafío del cambio climático. En apenas ocho años, hemos reducido nuestra dependencia del petróleo extranjero, duplicado nuestra energía renovable, y llevado al mundo a un acuerdo que tiene la promesa de salvar este planeta. Pero sin medidas más audaces, nuestros niños no tienen tiempo para debatir la existencia del cambio climático; estarán ocupados luchando contra sus efectos: desastres ambientales y económicos, y oleadas de refugiados climáticos que buscan refugio.
Ahora, podemos y debemos discutir sobre el mejor enfoque hacia el problema. Pero simplemente negar el problema no sólo traiciona a las generaciones futuras; traiciona el espíritu esencial de la innovación y la solución práctica de problemas que guió a nuestros Fundadores

Es ese espíritu, nacido de la Ilustración, el que nos convirtió en una potencia económica - el espíritu que tomó vuelo en el Kitty Hawk y en Cabo Cañaveral; el espíritu que cura las enfermedades y pone una computadora en cada bolsillo.
Es ese espíritu - la fe en la razón, y la empresa, y la primacía del derecho sobre la fuerza, lo que nos permitió resistir la atracción del fascismo y la tiranía durante la Gran Depresión, y construir un orden posterior a la 2ª Guerra Mundial con otras democracias, un orden basado no sólo en el poder militar o las afiliaciones nacionales, sino en principios - el estado de derecho, los derechos humanos, las libertades de religión, expresión, reunión, y una prensa independiente.
Ese orden ahora está siendo desafiado - primero por violentos fanáticos que dicen hablar en nombre del islam; más recientemente por autócratas en capitales extranjeras que ven en los mercados libres, las democracias abiertas, y la propia sociedad civil una amenaza para su poder. El peligro que cada uno plantea a nuestra democracia va más allá de la explosión de un coche bomba o un misil. Representa el miedo al cambio, el temor de las personas que ven o hablan u oran de manera diferente; un desprecio al estado de derecho que les exigen cuentas a los dirigentes responsables; una intolerancia contra la disensión y el pensamiento libre; la creencia de que la espada o la pistola o la bomba o la maquinaria de propaganda es el árbitro supremo de lo que es verdadero y lo que es correcto.
Debido a la extraordinaria valentía de nuestros hombres y mujeres en uniforme, y los oficiales de inteligencia, autoridades policiales y diplomáticos que los apoyan, ninguna organización terrorista extranjera ha planificado y ejecutado con éxito un ataque contra nuestra patria en estos últimos ocho años; y aunque Boston y Orlando nos recuerdan cuán peligrosa puede ser la radicalización, nuestros organismos encargados de hacer cumplir la ley son más eficaces y vigilantes que nunca. Hemos eliminado a decenas de miles de terroristas, incluido Osama bin Laden. La coalición mundial que encabezamos contra el Estado Islámico ha eliminado a sus líderes, y les ha arrebatado cerca de la mitad de su territorio. El Estado Islámico será destruido, y nadie que amenace a Estados Unidos jamás estará seguro. A todos los que sirven en nuestro ejército, ha sido el honor de mi vida ser su Comandante en Jefe.



Pero la protección de nuestra forma de vida requiere de más que nuestros militares. La democracia puede debilitarse cuando cedemos ante el miedo. Por lo tanto, al igual que, como ciudadanos, debemos permanecer vigilantes contra la agresión externa, debemos estar en guardia contra un debilitamiento de los valores que nos hacen ser quienes somos. Por eso, durante los últimos ocho años, he trabajado para darle a la lucha contra el terrorismo una firme base jurídica. Por eso hemos terminado la tortura, trabajado para cerrar Gitmo, y reformar nuestras leyes que rigen la vigilancia para proteger la privacidad y las libertades civiles. Es por eso que rechazo la discriminación contra los estadounidenses musulmanes. Es por eso que no podemos retirarnos del combate mundial - para expandir la democracia y los derechos humanos, los derechos de la mujer, y los derechos de las personas LGBT - no importa cuán imperfectos sean nuestros esfuerzos, no importa cuán oportuno pueda parecer hacer caso omiso a esos valores. Pues la lucha contra el extremismo, la intolerancia y el sectarismo son parte de la lucha contra el autoritarismo y la agresión nacionalista. Si el alcance de la libertad y el respeto al estado de derecho se reducen en todo el mundo, la posibilidad de una guerra dentro y entre las naciones aumenta, y nuestras propias libertades eventualmente se verán amenazadas.
Así que debemos estar alertas, pero no debemos tener miedo. El Estado Islámico intentará matar a personas inocentes. Pero no puede derrotar a Estados Unidos a menos que traicionemos nuestra Constitución y nuestros principios en la lucha. Rivales como Rusia o China no pueden igualar nuestra influencia en todo el mundo - a menos que renunciemos lo que representamos, y nos convirtamos en un país grande que intimida a sus vecinos más pequeños.
Lo que me lleva a mi último punto - nuestra democracia se ve amenazada cada vez que damos por sentada su existencia. Todos nosotros, independientemente del partido, deberíamos darnos a la tarea de reconstruir nuestras instituciones democráticas. Cuando las tasas de votación están entre las más bajas entre las democracias avanzadas, deberíamos simplificar, no dificultar, el voto. Cuando la confianza en nuestras instituciones es baja, debemos reducir la influencia corrosiva del dinero en nuestra política, e insistir en los principios de transparencia y ética en el servicio público. Cuando el Congreso es disfuncional, debemos hacer que nuestros distritos alienten a los políticos a satisfacer el sentido común y no los extremos rígidos.

Y todo ello depende de nuestra participación; de cada uno de nosotros acepte la responsabilidad de la ciudadanía, independientemente de la forma en que se mueva el péndulo del poder

Nuestra Constitución es un importante y hermoso regalo. Pero realmente es sólo un pedazo de pergamino. No tiene ningún poder por sí mismo. Nosotros, el pueblo, le damos el poder - con nuestra participación, y las decisiones que tomamos. Si defendemos o no nuestras libertades. Si respetamos o no el estado de derecho. Estados Unidos no es frágil. Pero los logros de nuestro largo camino hacia la libertad no están garantizados.
En su discurso de despedida, George Washington escribió que la autonomía es la base de nuestra seguridad, prosperidad y libertad, pero "por diferentes causas y desde diferentes sectores se habrá de poner mucho empeño y emplear muchos artificios... para debilitar en vuestras mentes el convencimiento de esta verdad"; que debemos conservarlo con "celoso afán"; que debemos rechazar "la primera insinuación de toda tentativa para separar cualquier parte del país de las demás; o para debilitar los lazos sagrados" que nos hacen uno solo.
Debilitamos esos lazos cuando permitimos que nuestro diálogo político se vuelva tan corrosivo que personas de buen carácter se alejan del servicio público; tan áspero y lleno de rencor que los estadounidenses con quienes no estamos de acuerdo no sólo están equivocados, sino que son, de alguna manera, malvados. Debilitamos esos lazos cuando nos definimos como más estadounidenses que otros; cuando desechamos todo el sistema como inevitablemente corrupto, y culpamos a los dirigentes que elegimos sin examinar nuestro propio papel en su elección.
Corresponde a cada uno de nosotros para ser esos celosos guardianes de nuestra democracia; abrazar la gozosa tarea que nos ha sido dada para tratar constantemente de mejorar esta gran nación nuestra. Porque a pesar de todas nuestras diferencias externas, todos compartimos el mismo orgulloso título: Ciudadano.

En última instancia, eso es lo que nuestra democracia exige. Los necesita a ustedes. No sólo cuando hay una elección, no sólo cuando nuestros propios y estrechos intereses están en juego, sino toda una vida. Si están cansados de discutir con extraños en el Internet, intenten hablar con uno en la vida real. Si se necesita reparar algo, átense los zapatos y organicen algo. Si están decepcionados por sus funcionarios electos, agarren un portapapeles, consigan algunas firmas y postúlense para un cargo ustedes mismos. Preséntense. Involúcrense. Perseveren. Algunas veces ganarán. Otras veces perderán. Asumir que los demás poseen bondad puede ser un riesgo, y habrá momentos en los que el proceso los decepcionará. Pero para aquellos de nosotros lo suficientemente afortunados de haber sido parte de esta labor, de verla de cerca, déjenme decirles, puede energizar e inspirar. Y no pocas veces, su fe en Estados Unidos - y en los estadounidenses - se verá confirmada.
La mía sin dudas se ha visto confirmada. En el transcurso de estos ocho años, he visto los rostros esperanzados de los jóvenes graduados y de nuestros nuevos oficiales militares. He llorado con las familias enlutadas buscando respuestas, y he hallado gracia en la iglesia de Charleston. He visto a nuestros científicos ayudar a un hombre paralizado a recuperar su sentido del tacto, y a nuestros guerreros heridos a caminar de nuevo. He visto a nuestros médicos y voluntarios reconstruir después de terremotos y detener pandemias. He visto al más joven de los niños recordarnos nuestras obligaciones de atender a los refugiados, trabajar en paz y, sobre todo, cuidar de los demás.
La fe que puse hace todos esos años, no muy lejos de aquí, en el poder de los estadounidenses ordinarios para lograr el cambio - esa fe se ha visto recompensada de formas que probablemente no podría haber imaginado. Espero que la suya también. Algunos de ustedes aquí esta noche o viendo desde sus casas estuvieron con nosotros en 2004, en 2008, en 2012 - y tal vez aún no pueden creer que hayamos logrado todo esto.

Ustedes no son los únicos. Michelle - durante los últimos veinticinco años, has sido no sólo mi esposa y madre de mis hijos, sino mi mejor amiga. Asumiste un papel que no pediste y lo hiciste propio con gracia y garra y estilo y buen humor. Hiciste de la Casa Blanca un lugar que pertenece a todos. Y una nueva generación aspira a mucho más porque te tiene como ejemplo. Me has hecho sentir orgulloso. Has hecho que el país se sienta orgulloso.


Sasha y Malia, bajo las circunstancias más extrañas, se han convertido en dos increíbles mujeres jóvenes, inteligentes y hermosas, pero más importante aún, amables y consideradas y llenas de pasión. Ustedes soportaron tan fácilmente el peso de los años siendo el foco de atención. De todo lo que he hecho en mi vida, lo que más me enorgullece es ser su papá.
A Joe Biden, el aguerrido chico de Scranton, que se convirtió en el hijo predilecto de Delaware: tú fuiste la primera decisión que tomé como candidato, y la mejor. No sólo porque has sido un gran Vicepresidente, sino porque en este trato, he ganado un hermano. Te queremos a ti y a Jill como familia, y tu amistad ha sido una de las grandes alegrías de nuestra vida.
A mis extraordinarios empleados: Durante ocho años - y algunos de ustedes, mucho más tiempo - he bebido de su energía, y he tratado de reflejar lo que mostraron cada día: corazón y carácter, e idealismo. Los he visto crecer, casarse, tener hijos, e iniciar nuevos e increíbles viajes propios. Incluso durante los momentos duros y frustrantes, no dejaron que Washington les quitara lo mejor de ustedes. Lo única que me hace sentir más orgulloso que todo lo bueno que hemos hecho es saber todas las cosas extraordinarias que lograrán a partir de ahora.
Y a todos ustedes por ahí - cada organizador que se mudó a una ciudad desconocida y las amables familias que los acogieron, cada voluntario que llamó a las puertas, cada joven que votó por primera vez, cada estadounidense que vivió y respiró el arduo trabajo del cambio - son los mejores defensores y organizadores que cualquiera podría desear, y voy a estarles eternamente agradecido. Porque sí, ustedes cambiaron el mundo


Es por eso que dejo esta etapa esta noche aún más optimista sobre este país que cuando comenzamos. Porque sé que nuestra labor no sólo ha ayudado a tantos estadounidenses; ha inspirado a tantos estadounidenses - especialmente a tantos jóvenes - a creer que pueden marcar la diferencia; a unirse a algo más grande que ustedes mismos. Esta próxima generación - desinteresada, altruista, creativa y patriótica - la he visto en todos los rincones del país. Ustedes creen en unos Estados Unidos justos e incluyentes; ustedes saben que el cambio constante ha sido el sello distintivo de Estados Unidos, algo que no hay que temer, sino adoptar, y están dispuestos a llevar adelante este difícil trabajo de la democracia. Muy pronto nos superarán en número a cualquiera de nosotros, y creo que como resultado el futuro está en buenas manos.
Mis conciudadanos, ha sido el honor de mi vida servirles. No me detendré; de hecho, voy a estar ahí con ustedes, como ciudadano, para todos los días que me queden por vivir. Por ahora, si ustedes son jóvenes o jóvenes de corazón, tengo que periles una última cosa como su Presidente - lo mismo que les pedí cuando me dieron la oportunidad hace ocho años.
Les pido que crean. No en mi capacidad para lograr el cambio, sino en la suya.
Les pido que se aferren a esa fe escrita en nuestros documentos constitucionales; esa idea susurrada por esclavos y abolicionistas; ese espíritu cantado por inmigrantes y colonos y aquellos que marcharon por la justicia; ese credo reafirmado por quienes plantaron banderas en campos de batalla extranjeros y en la superficie de la luna; un credo en el núcleo de cada estadounidense cuya historia aún no está escrita: Sí podemos.
Sí lo logramos.
Sí podemos.
Muchas gracias. Que Dios los bendiga. Y que Dios continúe bendiciendo a Estados Unidos de América.

(Fuente: http://www.clarin.com/mundo/ultimo-discurso-barack-obama-espanol_0_HJjUbA7Lx.html  y selección de Patric)